sábado, 3 de agosto de 2019

N° 36 -  Sábado 3 de Agosto 2019

Patrona de nuestro pueblo, guíanos a Jesús -


MISIÓN ATACAMA

Comunidad Atacama SS.CC.
Diego de Almagro



PATRONA DE NUESTRO PUEBLO,
GUÍANOS A JESÚS




Fiesta de la Virgen del Carmen

Una larga fiesta de la Virgen del Carmen tuvimos este año. En efecto, las celebraciones comenzaron el 13 de julio con el traslado de la Virgen desde La Gruta al templo parroquial, y finalizaron el domingo 21 con la procesión. Nos acompañó el lema: “Patrona de nuestro pueblo, guíanos a Jesús”.




Los momentos más relevantes los vivimos el 15 y 16 de julio y el 20 y 21 de julio. El 15-16 de julio fue solo con los bailes de Diego de Almagro, y el 20-21 de julio nos acompañaron además 9 bailes que llegaron desde Tal Tal, Vallenar, Copiapó, Chañaral y La Serena.




Especialmente emotiva fue la vigilia que celebramos el 15 de julio, pues celebramos el nacimiento de un nuevo baile de nuestra parroquia: la Morenada Virgen de Fátima; y otro baile que volvía a danzar después de un receso de varios años: los Comanches, Guardianes de la Tirana Chica. Los acogimos con un signo especial:  detrás de la cruz venían todos los bailarines y bailarinas de los bailes antiguos, tomando sendas cintas. Luego fueron llamados los integrantes de los bailes nuevos para que tomaran su respectiva cinta y se pusieran en medio de todos. En ese momento una integrante del baile más antiguo, el Baile Mixto nº 1 Virgen de Los Dolores, les dio la bienvenida. Luego, cada uno de los integrantes de los dos bailes que acogíamos recibió un rosario como recuerdo de esta fecha. El sentimiento era de mucha alegría por sentir que esta Iglesia de los bailes religiosos está viva, e incluso, crece. Es mucha la gente que está detrás de cada baile: niños, jóvenes, personas de la tercera edad; son familias enteras las que, a través de la experiencia de los bailes, se vinculan a la Iglesia y, de este modo viven su fe en La Virgen y en el Señor.





Durante la vigilia tuvimos la oportunidad de apreciar el trabajo que realizan dos agrupaciones folclóricas de Diego de Almagro: LLajtaymanta y Trinares de Pueblo Hundido, que nos deleitaron con presentaciones de sayas, tinkus, huaynos, cuecas. Y, a medida que se acercaba la medianoche el ambiente se iba poniendo cada vez más eufórico. A las 12 de la noche todo era alegría, challas, gritos, vivas. En los primeros minutos del 16 de julio cantamos el himno nacional y, luego, un pie de cueca con numerosas parejas de los grupos folclóricos y los asistentes.









El 16 de julio en la tarde celebramos la misa solemne, con una asamblea que acompañaba cada signo. Las canciones en ritmos nortinos eran acompañadas por una multitud de instrumentos. Impresionante es la manera en que los bailes aclaman cuando es elevado el cuerpo y la sangre de Cristo: con un trémolo de bombos, cajas y matracas, celebrando la presencia de Jesucristo con nosotros. Y, al final, terminamos con ese himno del norte: La Virgen del Tamarugal.







Emotiva fue también la celebración de la eucaristía del sábado 20 de julio en la que recordamos a los “chinos” (así se llama a los integrantes de los bailes religiosos) difuntos. En determinado momento, cada baile fue nombrando a sus miembros fallecidos y se encendía una vela. Fue un momento solemne, emotivo, lleno de paz y gratitud. Algunos de estos integrantes fallecidos son los fundadores de los bailes o los inspiradores de la fundación de un baile. A veces, también son ellos los que hicieron la promesa de bailar siempre y de prolongar esa promesa en sus hijos y nietos. Por ejemplo, el baile Caporales de la Virgen del Carmen surgió poco tiempo después del fallecimiento de la hermana de una de las fundadoras… como una manera de recordarla. Los chinos y chinas difuntos fueron hombres y mujeres de fe que traspasaron esa fe a las nuevas generaciones. Una fe sencilla, arraigada en la vida, traspasada por la alegría de la fiesta. Por eso es una fe que canta y baila, que se vive desde una alegría fundamental que lo impregna todo.











Sin duda que un momento especial -tal vez el más importante de la fiesta- lo vivimos el domingo 21 en la mañana, pues es el momento en que se lleva a la Virgen de vuelta a La Gruta, a su casa. Es el momento en que se hacen y renuevan las promesas. Es un momento muy emotivo en que se mezcla el sufrimiento y la alegría. Nos emocionamos al ver a las guaguas nacidas recientemente ser consagradas a la Virgen, ser revestidas con el traje de los bailes. Especialmente significativo fue el momento en que Monserrat fue revestida con el traje de los Caporales de la Virgen del Carmen. Ella nació prematura y había estado dos meses hospitalizada en una condición delicada. Fue dada de alta el 27 de junio. Por eso, el gesto de revestirla delante de la Virgen estaba tan lleno de contenido: gratitud, alegría inmensa… más todavía: triunfo de la Vida por sobre la muerte, manifestación de la gracia de Dios que nos cuida, expresión de la protección y ternura de María.




Además de la dimensión litúrgica hubo muchas experiencias importantes en torno a la fiesta: la gente que trabajó en la organización, que ayudaron con el orden y la limpieza; las personas que acogieron a los bailes visitantes y les prepararon la comida. Las familias que llegaron de visita y estuvieron presentes en las celebraciones. En fin, todo un acontecimiento marcado por la alegría, la fraternidad, la fe, la fiesta. Por eso estamos felices y pudimos decir a la Virgen y al Señor al final de la fiesta: “Hemos cumplido”.





Visita del provincial y dos de los consejeros generales




Del 19 al 22 de julio tuvimos la alegría de recibir en Diego de Almagro a Fernando Cordero (España) y Thomas Sukotriraharjo (Indonesia), consejeros generales, y René Cabezón, superior provincial de Chile. Ellos llegaron en plena fiesta del Carmen, así es que pudieron sumergirse en el misterio de la religiosidad popular del norte de Chile. Además de conocer a los hermanos de comunidad, tuvieron la oportunidad de conocer algo de nuestra geografía atacameña. Quedaron especialmente impactados con el Salar de Pedernales. Un paisaje que para ellos era completamente nuevo. Así también tuvieron la oportunidad de conversar con la comunidad en el programa radial Aclaró de nuestra parroquia. Allí contaron algo de la realidad y de los desafíos de nuestra Congregación en el mundo.







Fue una visita realmente grata en la que nos sentimos, por unos días, en el centro de la atención de la Congregación. Valoramos especialmente la gran atención que pusieron a cada persona y a cada cosa que conocieron, a las largas horas pasadas apreciando la música y la danza de los bailes religiosos. Me temo que después de los días que pasaron aquí necesitaron algo de descanso para reponerse de la experiencia tan intensa que vivieron.


Trabajos de invierno de los jóvenes del Colegio Manquehue


Del viernes 12 al jueves 18 de julio se realizaron en Diego de Almagro los Trabajos de Invierno del Colegio Manquehue. Llegaron 77 jóvenes a realizar diversos trabajos en pro de la comunidad dieguina. Estos trabajos estuvieron focalizados en la Villa de Emergencia y consistieron en pintado de casas, construcción de ampliación y baño de la junta de vecinos, construcción de estructuras para sombra en las plazas.

Toda la delegación se alojó en nuestra parroquia, la cual habíamos adaptado previamente (se instalaron algunas duchas). Sin duda que quedaron un poco apretados, pero fue bueno alojarlos en nuestra casa, pues pudimos tenerlos un poco más cerca. Y como justo estaban aquí en los días de la fiesta de la Virgen del Carmen, los jóvenes participaron activamente en varios momentos. Tuvieron así la oportunidad de conocer nuestra comunidad ss.cc. de Atacama e interiorizarse con las expresiones religiosas del Norte. También nos colaboraron en la vigilia del 15 de julio con una presentación musical en la que interpretaron hermosas canciones del repertorio popular.





La gente de la Villa de Emergencia quedó muy agradecida con el trabajo de estos jóvenes que, renunciando a parte de sus vacaciones, optaron por venir a dar una manito a esta comunidad. Los jóvenes, por su parte, quedaron también agradecidos con la acogida y el cariño de las personas de la Villa.




Sin duda que estas actividades nos hacen sentir que no estamos tan lejos, y que esta comunidad de Atacama está presente en el corazón de tanta gente que pertenece a la familia de los Sagrados Corazones en el centro y sur de Chile.

Retiro Provincial

Del 8 al 13 de julio los hermanos Gabriel, Claudio y Alex participamos del retiro provincial que se realiza cada año en la Casa de Espiritualidad en Auco, al lado del Santuario de Santa Teresa de Los Andes.

Siempre es bueno darnos este tiempo para estar más cerca del Señor y los hermanos. En efecto, aunque sea un retiro de silencio, es siempre grato compartir una semana completa con nuestros hermanos de Congregación. Cada día compartimos la oración de la mañana, la eucaristía y la adoración. Y, aunque no conversemos, nos sentimos acompañados unos por otros, rezando unos por otros… apoyándonos.

Además, la belleza del lugar (los jardines, la prístina luz del sol, las montañas nevadas) ayuda a conectarse con el Señor y a entrar en lo profundo de sí mismos.





Para nuestra comunidad fue una hermosa experiencia que nos ha renovado, revitalizado, consolado. Y, sin duda, hemos regresado con más ganas de servir al Señor allí donde estamos; desafiados, también, a cuidar ese espacio de intimidad con el Señor en la vida cotidiana.

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Cataratas

Nuestro hermano Gabriel ha tenido serios problemas con las cataratas. Y no porque lo hayan empujado, sino porque había ido perdiendo poco a poco la visión por la progresiva opacidad de su cristalino. Y no cabe duda que necesita de una visión óptima por el tipo de trabajos que realiza, entre ellos la artesanía en piedra.




Es por eso que viajó a Santiago para operarse su ojo izquierdo. Gracias a Dios la cirugía fue exitosa y actualmente se recupera en la casa provincial. Esperamos tenerlo de vuelta con nosotros a fines de esta semana.


Rostros: Juan Cortés Barraza

¿En qué trabajas?

Soy profesor básico. Trabajo en la Escuela Sara Cortés. Este es el primer año que trabajo en Diego de Almagro, pues había trabajado dos años en Illapel después de que saqué mi carrera. Estudié Pedagogía General Básica, mención en diferencial en el IPECH de La Serena, donde viví 4 años. Actualmente trabajo en el Programa de Integración en la Escuela. Me gusta mucho mi trabajo.




Soy nacido en Diego y mi familia también es de aquí, por parte de papá y mamá. Mi papá trabajó mucho tiempo como camionero en el supermercado El Favorito. Mi mamá también trabajó ahí. De hecho, fue ahí donde se conocieron. Mi mamá ahora es manipuladora de alimentos en la Escuela de Inca de Oro. Mi papá es chofer de camiones en una mina también en Inca de Oro. Tengo una hermana mayor y una hermana menor.

Cuéntanos algo de tu infancia

Tuve una infancia bonita, sin tecnología. La familia por parte de mamá es muy numerosa: tengo 12 tíos/as. Tengo hartos primos/as y todos nos juntábamos en la casa de mi abuelita. Siempre me acuerdo de que nos juntábamos todos los domingos a ver a mi abuelita y jugábamos. Mi tío tenía una mueblería, así es que jugábamos con el aserrín, hacíamos teléfonos con los pedazos de madera. Tengo buenos recuerdos. Teníamos un buen pasar económico. No recuerdo que hayamos tenido dificultades. 


¿Y tu historia con los bailes religiosos?

De chico quise ser parte de algún baile. Pero ni mi mamá ni mi papá asistían a la Iglesia. Mi abuelita por parte de mamá es evangélica y por parte de papá también. Siempre intenté buscar mi religión. Tanto me gustaban los bailes que yo escuchaba un tambor y le decía a mi mamá que, por favor, me llevara a mirar. Más tarde hice mi primera comunión y cada vez me fue gustando más la religión católica. Un día decidí inscribirme en un baile. Estaba en séptimo básico. Así fue como llegué al “Baile Rojo” (“Comanches, Guardianes de la Tirana Chica”). En ese tiempo había hartos adultos, por lo que yo iba siempre último en la fila. Pero me gustaba mucho. Era el único de mi familia en el baile. Me atrajo la expresión de la fe. Esa manera de expresar el cariño a la Virgen a través de la danza.





Y ¿qué pasó después con el Baile Rojo?

Cuando yo llegué eran hartos integrantes. Pero, luego, varios se fueron de Diego de Almagro, por lo que el baile se fue debilitando. Yo había llegado a ser Tercer Jefe de baile, lo cual me hizo sentir más parte del baile (antes uno bailaba no más). Me interioricé más en lo que es un baile religioso.  Cuando salí del Liceo me tuve que ir a estudiar. Igual venía a las fiestas, pero no estaba siempre presente. En las fiestas chicas no estaba, solamente en la de julio. Y cuando empecé a trabajar ya no pude asistir más. En ese tiempo yo renuncié al baile. Sentía que si no estaba al 100 no podía seguir. Fue en esos años cuando el baile entró a receso. Fue muy difícil para mí. Por eso, apenas volví a trabajar acá, lo primero que pensé fue refundar el baile. Comencé a averiguar en qué situación estaba, hablé con la gente de la Asociación, fui conversando con las personas, preguntándoles si querían ser parte del baile. Había recibido comentarios de que la gente quería volver, pero no tenían quién se hiciera cargo. Yo lo tomé como un llamado a servir a la Iglesia a través de un baile religioso. De los integrantes actuales hay solo una integrante nueva. Todos los demás son antiguos.





¿Con qué sensación quedaste después de la fiesta?

Para mí fue una alegría inmensa. Es difícil poder expresar lo que uno siente cuando se pone el traje y sale a bailar. El ver a la gente contenta, ver a mis bailarines, a los músicos que no saben ni cómo expresar su alegría… eso me pone contento. Y el poder cumplir con la Virgencita. Eso era lo que en cada ensayo recalcábamos: nuestro propósito era volver a llegar a los pies de la Virgen bailando. Y no de paisanos -como decimos nosotros-. Se vive de una manera distinta cuando una está con el traje. Es una emoción muy grande. Nuestro propósito era bailar en esta fiesta por todos los años en que no habíamos bailado. Así es que bailamos bastante. Y hay algo que da fortaleza para poder seguir danzando, porque uno no se da cuenta ni de las horas, ni del hambre, ni del cansancio. Uno solamente se dedica a bailar… la fortaleza te la da la fe.

¿Cuál fue para ti el momento más significativo de la fiesta?

El domingo 21, cuando cumplimos las mandas. Al domingo siempre yo lo llamo “nostálgico”, porque se termina ya la fiesta y uno cumple con su manda. Ese día fue muy emocionante: el ir a dejar a la Chinita a la gruta, con la esperanza de volver el otro año para ir a buscarla nuevamente para su fiesta.

¿Qué significa para ti el gesto de subir el cerro de rodillas?

La gente critica muchas veces eso: que la Iglesia no pide el sacrificio. Pero es la manera como uno expresa su fe. Ir de rodillas para mí significa humildad. Ahí siento que la Virgen me escucha.





En un momento cortaste una pulsera que llevabas en la mano,
¿qué significa ese gesto?

Era la manda que yo tenía. Era un denario que me acompañó por mucho tiempo. En ese momento lo dejé a los pies de la Virgen, como una manera de renovar mi promesa, pero ahora ya con todo el baile.

Estar a la cabeza de una agrupación es, a veces, difícil, ¿cómo lo vives?

Sí es difícil, porque uno tiene que ser un elemento neutro dentro del baile. Yo tengo familiares y amigos, pero no puedo tomar partido así no más. Si hay un conflicto debo saber solucionarlo para que eso no sea causa de mayores problemas. Cada vez que voy a una reunión me encomiendo a la Virgen y a Jesús para que me guíen y me den el entendimiento para poder solucionar los problemas y seguir unidos. En los bailes se genera un vínculo de familia. Nos juntamos en reiteradas ocasiones, compartimos. Si algún integrante tiene un problema importante lo apoyamos. Es importante que ellos tengan la confianza para recurrir a uno cuando tengan dificultades.

¿Qué te pasa con esto de revestirte de Indio Comanche?

Para mí demuestra la humildad que quiero vivir, esa humildad de nuestros pueblos originarios. Y, también, el hecho de ser protector de nuestra Madre.

Como profesor participaste en el paro. ¿Con qué sensación enfrentas el retorno a clases?

Ha sido difícil, porque ha implicado mucho sacrificio. Hay que remar contra la corriente: los comentarios de apoderados que a veces piensan que uno lo hace por hacerle un mal a los niños. Pero tengo claro que quien no pelea por sus derechos no puede conseguir nada. Estoy contento de volver a lo que más me gusta hacer. Una cosa buena es que se ha fortalecido la relación entre los profesores de los tres establecimientos educacionales de Diego (dos escuelas y un liceo), lo cual he sido un importante logro.